Sus pasos son pausados, pero seguros. No hay prisa cuando se ha caminado toda una vida juntos. Él la toma de la mano; ella se aferra suavemente a su brazo, no por debilidad, sino por esa costumbre que nace del amor compartido durante décadas.
La tarde cae sobre el tramo donde la avenida Máximo Gómez se encuentra con la George Washington y conduce al Malecón de Santo Domingo. La brisa del mar les roza el rostro y el sol, en su descenso, ilumina las huellas del tiempo en su piel.

Este 14 de febrero, Día de San Valentín, Nelson Gómez y Juana Ventura celebran 65 años de una historia que ha resistido los años, las ausencias y los cambios.
Ella luce una camiseta roja, acorde con la fecha, con un mensaje que arranca sonrisas: “Besitos donde quieras”. El color resalta sobre su piel.
Viste jeans azul clásico, lentes del mismo color, zapatos cómodos y su su cabello negro enmarca una expresión serena.
Él, a su lado, usa una gorra oscura, camiseta ligera en tono neutro y pantalones de tela que caen con naturalidad sobre zapatos prácticos. No buscan llamar la atención con su historia basta.
Cómo inició su historia de amor
Gómez relató que se conocieron meses despúes del ajusticiamiento de Rafael Leónidas Trujillo, la noche del 30 de mayo de 1961.
“Ella tenía 14 años, yo rondaba los 20 y terminaba el bachillerato antes de marcharme a la universidad. Nos separamos por un tiempo, pero el destino nos volvió a reunir para siempre”, narró con una emoción como si volviese en su memoria a esa época.
El secreto de su unión: la comunicación
Sobre cuál ha sido el secreto para mantenerse unidos durante tantos años, respondió: “La buena comprensión, el buen comportamiento y la buena comunicación entre ambas partes”.
- Habló con la serenidad de quien ha aprendido que el amor no es solo emoción, sino compromiso diario.A las nuevas generaciones les aconsejan paciencia, respeto y diálogo. “Hablar, comprenderse y respetarse”, repiten.
Formaron una familia con cuatro hijos y hoy, más de seis décadas después, continúan celebrando el amor de la misma manera: caminando tomados de la mano, frente al mar, como si cada 14 de febrero fuera el primero.
Porque en ellos queda demostrado que el amor, a pesar del tiempo, puede permanecer intacto.







